
Cuando los españoles llegaron al Perú para llevar a cabo su plan de conquista se produjo un choque de culturas muy distintas, casi disímiles. Destruyeron el sistema de organización andino e impusieron el propio de manera violenta, como si los habitantes del territorio que para ellos era nuevo estuvieran excluidos de la categoría de seres humanos. La población andina fue sometida como fuerza laboral, fueron explotados y, por lo general, en ambientes hostiles, bajo condiciones infrahumanas. Los foráneos no mostraron el más mínimo respeto por sus costumbres, sus tradiciones, su organización política, ni su religión, que era uno de los factores principales que venían a erradicar, ya que para el español no había religión verdadera, sino la suya. Para colmo de males, les trajeron sus enfermedades. Su contagio y la explotación laboral a la que estaba sometida la población andina originaron inevitablemente la reducción masiva de esta. En sólo cincuenta y cinco años disminuyó de nueve millones a un millón y medio de habitantes.
¿De qué manera se podrían haber sentido los hombres andinos en esta situación? Al estar su gobernante, que para ellos era símbolo de poder, apresado y dominado, su moral fácilmente hubiera podido ser alterada. No es difícil suponer que desde entonces hubieran empezado a alimentar cierto sentimiento de desdén y temor hacia sus invasores. A pesar de sentirse cruelmente dominados y de vivir según las normas de una organización social distinta, de haber perdido sus recursos y casi hasta la voluntad de sus actos, al hombre andino no le pudieron arrebatar sus sentimientos, ni su espíritu. Aquel sentimiento negativo hacia los españoles, en cierto modo, ha ido disminuyendo con el paso del tiempo, ya que se ha ido desarrollando un proceso de mestizaje racial, pero el hecho de que aquel traumatismo, mezcla de animadversión y miedo, haya ido disminuyendo no significa que, en algún momento de nuestra historia, haya desaparecido.
La duda aún se mantiene: ¿está ya superado, en pleno siglo XXI, aquel choque violento de culturas de hace cinco siglos? Tal vez sí, quizás no. La respuesta no la tenemos, pero sí la potestad para inclinarnos por una de ellas y empezar, si lo deseamos, a mejorar la realidad de nuestra sociedad, a empezar a desligarnos de aquel típico negativismo hacia nosotros mismos, a nuestra cultura. No es posible que después de tanto tiempo, de una u otra forma, aún sigamos “dominados” por las culturas foráneas. Si bien nuestra cultura es mestiza y parte de lo advenedizo también nos pertenece, no hay razón para ignorar aquello que poseemos en nuestra tierra. Gran parte de la población posee una actitud no muy optimista sobre nuestro país y hay quienes tienden a considerar que lo de afuera posiblemente sea mejor que lo propio. Es lógico que los peruanos que vivieron la época de la conquista hayan podido sufrir un grave traumatismo debido a los incidentes que la caracterizaron, pero no es lógico que a cinco siglos de ella sigamos siendo herederos de aquel traumatismo. ¿Será acaso que han logrado conquistar también nuestra mente?
No sabemos si "conquistar nuestra mente" pero de que la han perjudicado de cierta forma lo han hecho. El trauma vivido por , en esos momentos, los habitantes del Perú, ha dejado una marca que hasta ahora parece ser imborrable. Al tener ese sentimiento de subyugación tan arraigado ha producido un sentimiento de repudio o vergüenza hacia lo que una vez fuimos. Es por eso que ahora consideramos con desdén lo que somos puesto que para librarnos de ese sentir habría que dejar de ser lo que somos y pasar a ser lo que "debemos" ser. Podemos afirmar con total seguridad de que existen muchas personas con este pensamiento de desprecio hacia lo nuestro. Este tipo de pensamiento nos separa en lugar de unirnos y al fragmentarnos no produce ningún tipo de cambio porque simplemente nunca nos ponemos de acuerdo, y no nos sentimos unos parte de otros, es decir, no nos sentimos hermanos ni seguidores del mismo sueño: Mejorar la situación actual de nuestro Perú en todos los ámbitos. En realidad de nosotros depende el cambio.